lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Cuáles son las claves de los mejores sistemas educativos? (Parte II)


Factores difíciles de medir

Volvamos al inicio. ¿Cuáles factores son los decisivos para un sistema educativo de calidad? Al parecer, la clave está en aquellos elementos de la enseñanza que no son fácilmente cuantificables. De esta forma, el informe McKinsey determinó que los rasgos comunes de los países que encabezan el ranking PISA (Hong Kong,  Finlandia, Corea del Sur, Japón, Canadá, etc...) son tres: 

1º Contratan a los mejores profesores.
2º Los capacitan y les sacan el máximo provecho
3º El sistema interviene cuando los resultados de los alumnos empiezan a bajar.

Y, a pesar de que parece una obviedad, en general esto es algo que los sistemas educativos no hacen. Por ejemplo, según estudios publicados por The Economist, si se toman alumnos de capacidad media y se los deja a cargo de profesores del 20% mejor valorado, terminarán dentro del 10% de estudiantes con mejores notas.

Al revés, si se pone a esos mismos alumnos con profesores del 20% más bajo, terminarán con el grupo de las peores notas. 

Y en Estados Unidos, al menos un 50% de los profesores proceden del tercio de graduados universitarios con más bajas calificaciones. Algo que ocurre en varios países, incluyendo a Chile. 

En cambio, en Corea del Sur reclutan a los profesores de primaria del 5% de los mejores graduados, y Singapur y Hong Kong, lo hace con los del 30%. 

Y acá volvemos a la cantidad de dinero que se invierte. Porque para sorpresa de muchos, el secreto de estos sistemas, no está en lo que se les paga a los profesores, ya que los docentes no reciben salarios por encima de la media.

Mientras que países donde los docentes cobran más, como Alemania, España o Suiza, no destacan por su calidad educativa. Por lo tanto, para conseguir a los mejores, hay que ser muy selectivo. Pero no de cualquier manera. 

Lo que hacen los países con mejores resultados educativos es limitar las plazas en las escuelas de magisterio a la demanda real de profesores, y gastan mucho más en la formación de los que ingresan.

Formación y apoyo permanente

La segunda clave es que, una vez conseguidos los graduados más calificados para incorporarse a la enseñanza, deben aprender a ejercerla bien. Los países con los más altos niveles de calidad facilitan abundante formación práctica a los recién llegados a la carrera docente y fomentan la formación permanente para todos. 

Por ejemplo, en Singapur, los profesores novatos reciben la tutela de colegas más experimentados que se designan con ese fin en todas las escuelas. Y todos ellos tienen 100 horas anuales para formación. 

En Finlandia, los profesores se organizan en equipos colaborativos, con el fin de supervisar mutuamente sus clases. Y, además, gozan de una "tarde libre" a la semana, para preparar las clases juntos. 

A detectar problemas

El tercer punto fundamental de los mejores sistemas educativos es el tipo de acciones que se toman cuando hay problemas o las cosas no funcionan. 

En esas situaciones, lo primero que hacen es detectar las causas, y para ello evalúan periódicamente a los alumnos con exámenes normalizados. El objetivo es tener un mirada completa y general del sistema escolar, para descubrir los colegios en los que ha bajado el nivel. 

Sobre este último punto, el Informe McKinsey dice no haber encontrado una relación clara con la calidad, ya que en casos como la red escolar pública de Boston, una de las mejores de Estados Unidos, se hace un examen anual a todos los alumnos; pero esa misma acción se realiza en lugares con peor calidad de enseñanza, como Inglaterra y Gales, donde además se hacen públicos los resultados. 

En cualquier caso, y más allá de los métodos que cada sistema usa para detectar los problemas, los países destacados intervienen pronto, y siempre.