jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Cuáles son las claves de los mejores sistemas educativos? (Parte I)


En varios post de este blog hemos mencionado el informe McKinsey, titulado "Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos", del año 2007.

Para quienes no saben, McKinsey & Company es una consultora internacional que, probablemente, ha desarrollado algunos de los estudios más influyentes en materia educativa durante los últimos años. Uno de ellos, es el ya mencionado informe McKinsey.

La investigación desarrollada por la consultora se propuso comprender por qué un grupo significativo de sistemas educativos, a pesar de sus diferencias sociales y culturales de naciones tan diversas como Finlandia, Corea del Sur o Singapur, habían alcanzado altos estándares de calidad en los aprendizajes de sus alumnos. 

A continuación, deslizaremos algunos interesantes apuntes sobre las conclusiones entregadas por el equipo que encabezó Michael Barber, y que podrían servir para ser aplicadas en nuestro modelo educativo.

Dinero invertido y menos alumnos en sala

Lo premisa básica del Informe McKinsey, tras comparar los 10 mejores sistemas educativos del mundo, es que el nivel de un país en esta área depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.

Por lo tanto, podríamos tender a pensar que si se inyectan muchos recursos, el asunto debería mejorar. Pero el informe determinó que el dinero invertido por los países analizados, en materias educativas, no es decisivo. Por ejemplo, Australia ha triplicado el gasto por alumno desde 1970, y aún no consigue alcanzar a Singapur, que gasta menos que la mayoría de los países de la OCDE. 

Otro ejemplo es Estados Unidos, que está en el tercio inferior de la clasificación PISA (el informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), a pesar de que desde 1980 ha duplicado el gasto por alumno, y ha bajado el número de alumnos por profesor a un mínimo histórico. 

Y sobre esto último, está Corea del Sur, uno de los mejores sistemas educativos del mundo, cuyas salas de clases están muy nutridas de alumnos (al menos mucho más que en Estados Unidos). 

Otro factor a destacar, es la cantidad de horas de clases que tienen los alumnos, que no arrojó ningún tipo de incidencia positiva en los mejores sistemas. Por ejemplo, en Finlandia (otro top ten en educación), los estudiantes tienen menos horas de clase que sus coetáneos de otros países.