lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Cuál es el secreto del exitoso modelo educativo de Singapur?

Con algo más de cinco millones de habitantes y 707,1 km², Singapur es el país más pequeño del sudeste asiático. Y, a pesar de lo anterior, se dan el lujo de ser el cuarto mayor centro financiero y el quinto puerto que más mercancías mueve en el mundo. 

Por si fuera poco, también cuentan con "exportaciones" no tradicionales, como el Método Singapur, qué consiste en una novedosa forma gráfica y didáctica de enseñar matemáticas, que está siendo asimilado por varios países, entre ellos, Chile.

Para los especialistas, este método es especialmente exitoso en Singapur, ya que se aplica en un sistema centralizado, que cuenta con una rotación de profesores para evitar un desnivel en la calidad de los establecimientos.

Y lo anterior, es solo la punta del iceberg, ya que Singapur cuenta con uno de los modelos educativos más exitosos del mundo, con altísimos niveles de calidad y los mejores resultados en las pruebas internacionales. Pero, ¿cuál es su receta?

Tras lograr la independencia de los británicos en 1963, los dirigentes de Singapur tomaron conciencia de lo pequeño de su territorio y la absoluta carencia de recursos naturales. Debido a lo anterior, entendieron que la riqueza del país estaba en sus estudiantes, es decir, los futuros trabajadores que serían la fuente de ingreso de Singapur en los próximos años. 

Para Sing Kong Lee, Director del Instituto Nacional de Educación de Singapur, único organismo encargado de la formación de docentes en su país, el lema fundamental que resume de buena manera lo que se hace en Singapur es que “la calidad del sistema educativo no puede superar a la calidad de sus profesores”. 

Según el experto, los sistemas educativos más eficientes y exitosos, y que logran los mejores resultados en PISA, tienden a exhibir gran "coherencia para entrenar nuevos profesores y desarrollar profesores asistentes. En la misma línea, el gobierno de esos países invierte una gran porción de los recursos nacionales” para ello. 

Por ejemplo, para reclutar a los profesores de primaria, se nutren del 30% de los mejores graduados. Y, por otro lado, el secreto no está en la paga, ya que tal como lo determinó el Informe Mckensey de 2007, no se ofrecen salarios por encima de la media, como España o Suiza. 

El segundo punto a destacar es que, una vez conseguidos los mejores graduados para incorporarse a la enseñanza, deben aprender a ejercerla bien. Para ello, les facilitan abundante formación práctica a los recién llegados a la carrera docente.

En la práctica, los profesores más nuevos reciben la tutela de colegas experimentados, que se nombran con ese fin en todas las escuelas; y todos tienen 100 horas anuales para formación. 

Y cuando hay alumnos que se quedan atrás, no los segregan o expulsan de los colegios. Al contrario, en Singapur se imparten lecciones extras al 20% de los alumnos más retrasados, con el consiguiente trabajo extra para los profesores.