jueves, 21 de agosto de 2014

Cómo mejorar los hábitos de estudio en los alumnos

A través de los años, muchos de los apoderados de Claseduc nos han preguntado qué es lo más recomendable para que sus hijos aprendan a estudiar solos y mejoren sus notas en el colegio.

Lo primero que se debe tener claro es que el factor más importante, siempre será la disposición del alumno. Un estudiante que no le interese estudiar, hacer tareas o tomar apuntes en el colegio, por ejemplo, difícilmente podrá mejorar su rendimiento escolar.

Una de las tareas del tutor, profesor o apoderado que se encuentre con un estudiante poco colaborativo, será motivarlo para que estudie y quiera aprender (un tema que ya tratamos en nuestro blog a fines de julio).

Cuando los alumnos comienzan a mejorar su disposición hacia el estudio, el camino se hará menos complejo. Y si no se necesita una nivelación muy importante en sus conocimientos, se pueden comenzar a reforzar sus técnicas y hábitos de estudio.

En el caso de las clases particulares, podría resultar una obviedad decir que es fundamental asistir a cada sesión de manera regular, en días y horas fijas, pero no todos los padres, apoderados y alumnos lo consideran un factor relevante. Y en Claseduc, hemos comprobado que en casi todos los casos, sí lo es.

El lugar para estudiar

Otro aspecto muy importante será el lugar de estudios, el cual deberá tener condiciones mínimas que no generen distracciones. Si se toma el hábito de estudiar en el mismo lugar, el proceso de concentración será más rápido y eficaz.

Por ejemplo, que en la habitación elegida, no hayan muchos ruidos molestos; y que tenga buena ventilación e iluminación, tanto natural, como artificial. 

La presencia de televisores, smartphones o radios, también debe erradicarse. Y el uso de una silla y una mesa que sean cómodas, es fundamental.

Las horas de estudio deben ser cuando el niño o joven no esté cansado. Por ejemplo, no comenzar inmediatamente después de llegar del colegio, sin descanso previo. Tampoco se debe estudiar tarde, cuando hay más cansancio y sueño, ya que el trabajo no será productivo, y sólo se generará agotamiento innecesario.

Lo ideal es hacer un horario de estudios que contemple una o dos horas diarias, de lunes a viernes, y que se respete, salvo por casos muy puntuales y excepcionales.

Antes de estudiar, se deben preparar todas las cosas que se necesiten, como diccionarios, libros de consulta, lápices, enciclopedias, etc. De esta forma, no habrá excusas para cortar el estudio.