miércoles, 4 de marzo de 2015

Breve historia de las tutorías

Aunque en sus inicios no era exactamente lo que es en nuestros días, el concepto de tutoría siempre se ha referido a la acción de orientar como un hecho natural, que ha estado presente en diferentes culturas, a lo largo de nuestra historia.

Por ejemplo, Sócrates mencionaba que uno de los elementos prioritarios de la tutoría era el conocimiento de sí mismo, mientras que Platón la justificaba como la necesidad de determinar las aptitudes de los individuos para lograr su ajuste y adecuación social.

En el Renacimiento comenzó a mencionarse la importancia de realizar reuniones de diferentes profesores en forma periódica, para así discutir la mejor forma de trabajar con los alumnos, tal como aparece en el texto de Luis Vives (1492-1540), "De tratendis disciplinis".

Las variantes del tutor

A lo largo de toda nuestra historia, se desarrollaron varias modalidades que iban desde orientadores y guías, hasta instructores. Por ejemplo, Alfonso X El Sabio, en su libro "Las siete partidas", menciona la figura del Ayo, cuya misión, además de la custodia y el cuidado de niños, apuntaba a que los hijos de los reyes aprendieran a leer, escribir y también adquirieran buenas costumbres.

Por esos años, también aparece la figura del Preceptor, quien convive con las familias para así encargarse de la instrucción y educación de los niños. Según Antonio de Nebrija, el preceptor debe atender la educación intelectual y moral, es decir, “a las letras y a las costumbres”.

Este "tutor" fue el medio más popular para la educación de los hijos desde el siglo XVI. Y, de hecho, aún es vigente en algunas instituciones de educación superior.

En "Los tratados sobre educación de príncipes", de María Galindo Carrillo, se habla del Mentor, cuyo origen se remonta a la "Odisea", en que Telémaco, hijo de Ulises, era guiado e instruido por su tutor o mentor, en ausencia de su padre. La historia dice que Minerva, diosa de la sabiduría, adoptaba la figura de mentor cuando quería aconsejarlo.

Las figuras del tutor en la historia

Con el correr de los siglos, comenzaron a surgir otras figuras. Por ejemplo, el Instructor, el Consejero, y el Orientador, cuya versión más actual es el tutor. Incluso, en las legislaciones de muchos países, el tutor es la persona que desempeña las veces del padre cuando éste no puede hacerlo, bien por su muerte, incapacidad u otra causa.

Pero en el área educativa, el tutor fue considerado como un personaje sabio, de gran prestigio e influencia sobre su tutorado, principalmente antes del siglo V.

En la Edad Media, el tutor se desempeñaba principalmente en torno a los monasterios y su objetivo era preparar a sus tutorados con un sentido espiritual.

Más adelante, entre los siglos XIV y XV, los tutores se centraron en la formación de príncipes, pero en los siglos posteriores (XVII - XVIII), fueron perdiendo terreno entre la clase alta debido a que cambiaron su foco hacia el pueblo.

Ya en los siglos XIX y XX, la función del tutor perdió rigidez debido a la influencia que ejercían las instituciones sobre las tutorías, ya que se adaptaron a los sistemas sociales, cuyas realidades dinámicas estaban constantemente sujetas a diversas transformaciones.

Ya bien entrado el siglo XX, los tutores se perfilaron como las personas que, a través de la enseñanza, ayudaban al alumno o alumna a optimizar sus capacidades y formar su personalidad, mediante el descubrimiento de la realidad y la cultura, de tal forma que pudiera vivir satisfactoriamente. Según Lázaro y Asensi (1987, p. 24), las tutorías se fundamentan en cuatro elementos claves: a) ayuda, b) proceso de enseñanza-aprendizaje, c) formar personas y d) vivir satisfactoriamente.

Una definición que se acerca bastante a lo que hoy día es la tutoría, es la que entrega la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, de México: “La tutoría es un método de enseñanza por medio del cual un estudiante o un grupo de
estudiantes reciben educación personalizada e individualizada de parte de un profesor. Consiste en la orientación sistemática que proporciona un profesor para apoyar el avance académico de un estudiante, conforme a sus necesidades y requerimientos particulares”. (ANUIES, 2001, P.137).